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miércoles, 7 de mayo de 2014

Las ecoaldeas como motores del cambio social





  Es evidente que asistimos al (re)florecimiento de la cultura de lo local y lo comunitario, ya sea bajo la forma de proyectos de cooperativas, pueblos en transición o eco aldeas. La ingente proliferación de nuevas iniciativas eco aldeanas y comunitarias por toda Europa  va cambiando la consideración de su papel en lo social: ya no se contempla a las comunidades como meros laboratorios sociales, sino como una opción de vida más, un estilo de vida tan válido como cualquier otro y que no se erige contra nada ni contra nadie, si no más bien, todo lo contrario. No estaría de más  repasar y recordar en qué medida ese reconocimiento (GEN, la red global de Ecoaldeas, es miembro consultor del programa para la Educación y el Desarrollo Sostenible de la ONU) del papel de las ecoaldeas y comunidades como motor de transformación social se corresponde con la realidad.

  Si pusiéramos sobre una lista las tendencias que se consideran hoy en día como punteras, las palabras que más se repiten en los medios, una lista en la que podrían estar, por ejemplo,  desarrollo sostenible, energías renovables, bioagricultura, medicina natural, educación en valores, democracia participatoria, cultura del reciclaje, redes sociales, activismo social, podríamos aseverar que todas -o la mayor parte de ellas- fueron creadas o desarrolladas por colectivos pertenecientes a ecoaldeas o comunidades. Cabe recordar que incluso Internet surgió como herramienta para facilitar la comunicación entre militares, por cierto una de las más grandes comunidades jerarquizadas que, junto a las religiosas, son las más numerosas y poderosas. ¡Qué bien va tener solo que obedecer!

  Los modelos de  reciclaje y aprovechamiento de aguas que surgieron de las comunidades kibbutz son aprovechados en todo el planeta; la democracia participativa, hija del asamblearismo comunitario; el reciclaje es el pan nuestro de cada día en cada proyecto ecoaldeano; la medicina natural es heredera de la sabiduría del médico del pueblo o de la bruja local, que es la que conoce la farmacopea natural; las energías renovables, también un invento científico-nuclear, fue adoptado desde sus inicios por las comunidades que perseguían la autogestión energética como parte de sus ideales o para responder a sus necesidades; la mediación internacional tiene mucho que agradecer a las herramientas de gestión de conflictos desarrollados también por algunas comunidades; la educación actual va incorporando gradualmente muchas de las herramientas que se van desarrollando en las escuelas libres; en ningún otro lado como en las eco comunidades se ha desarrollado la bioconstrucción que hoy en día impregna cualquier proyecto arquitectónico que se precie; y qué decir de ese apremio actual por valorar lo local? No es acaso el mantra de cualquier comunidad sostenible? La economía social, las monedas alternativas? El cooperativismo? Todas ellas también desarrolladas en entornos comunitarios. Las ciudades y pueblos en transición fue desarrollado por un miembro de la GEN Europa.

  En fin, muchas son las relaciones que podrían encontrarse entre las soluciones testadas y creadas en comunidades y el vocabulario de lo que se considera políticamente correcto en términos actuales. Las ecoaldeas y el modelo que han creado pueden sentirse orgullosas de ese retorno a una  cultura y desarrollo que trata de cuidar a las personas y al planeta, cada una en la medida de sus posibilidades, claro está, pero todas  demostrando que, juntas, cualquier presente es posible (y la comida, más variada).

  

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